Inicio / Guías / Registro y pruebas
Hay dos formas de llevar un registro. Una protege la historia de tu hijo y tu propia claridad. La otra te convierte poco a poco en alguien que vive a su familia a través de la recogida de pruebas. La diferencia es la disciplina sobre qué, y dónde.
«Recogidos a las 17.10, cuarenta minutos tarde» seguirá siendo verdad dentro de un año. «OTRA VEZ tarde porque le da igual» es un alegato, y envejece mal.
Una nota tomada en el momento en tu propio cuaderno gana siempre a una cronología reconstruida — y escribirlo es también la forma de soltarlo.
Los niños no deben ser mensajeros, ni testigos, ni sujetos de interrogatorio después de una entrega. Si algo solo puede documentarse a través de tu hijo, déjalo sin documentar.
El hilo de mensajes sirve para organizar la semana. El cuaderno privado sirve para lo que observaste. Mezclarlos — mensajes escritos como declaraciones — estropea los dos.
El cuaderno es solo tuyo: nadie lo ve, va fechado, y puede exportarse para un abogado si alguna vez se llega a eso. Los mensajes, por su parte, no puede editarlos ni borrarlos ninguno de los dos — así que nadie tiene que guardar capturas de pantalla.