Dos noches, dos noches, tres noches, y luego se invierte. Ninguna separación de más de tres noches, y más entregas que cualquier otro régimen 50/50.
Un progenitor tiene dos noches, el otro las dos siguientes, y el primero tiene las tres noches que cruzan el fin de semana. La semana siguiente se invierte: empieza el segundo, y se queda con el fin de semana. En dos semanas cada progenitor tiene siete noches, y ninguna separación de uno u otro pasa de tres noches.
| Lun | Mar | Mié | Jue | Vie | Sáb | Dom | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Semana 1 | A | A | B | B | A | A | A |
| Semana 2 | B | B | A | A | B | B | B |
A y B son las dos casas. Se repite la misma forma de siete noches, pero los progenitores cambian de sitio, así que los días entre semana se invierten cada semana.
A los niños pequeños, sobre todo. Un niño de tres años al que le cuestan cinco noches lejos de uno de sus progenitores suele llevar bien tres. También encaja con dos casas cercanas entre sí y a la guardería, y con progenitores cuyo trabajo puede adaptarse a un régimen distinto cada semana.
Las separaciones son cortas, y de eso se trata. Los dos tienen días entre semana y fines de semana, así que ninguno se convierte en el progenitor del fin de semana ni en el de los deberes. Y es un 50/50 de verdad sin pedirle a un niño pequeño que pase una semana en un solo sitio.
Seis entregas cada dos semanas, y los días entre semana rotan, así que el martes es en una casa esta semana y en la otra la siguiente. Las actividades fijas, los cuidadores, los turnos de trabajo y las recogidas del colegio hay que planificarlos de dos en dos semanas, y lo primero que se descuadra es quién se ocupa del jueves. A los niños mayores suele inquietarles tanto movimiento. Muchas entregas son también muchas ocasiones de roce entre los progenitores, y de que una mochila acabe en la casa equivocada.
Pon las tres entregas de la semana en un calendario que vean los dos, con la hora y el lugar apuntados, porque no serán los mismos de una semana a otra. Ten en cada casa un juego básico de ropa y de aseo para que haya menos que transportar. Cuando una entrega pueda hacerse a través de la guardería o el colegio, que se haga así.
La mayoría de las familias lo ve como una etapa y no como un destino. El paso siguiente habitual es el 2-2-5-5, que mantiene las mismas dos parejas de días entre semana pero las deja fijas y permite que el fin de semana crezca hasta un bloque de cinco noches, con cuatro entregas en lugar de seis. Algunas pasan al 3-4-4-3, que mantiene estables más días entre semana. El momento adecuado es cuando el niño está preparado, no el calendario.
Configuras la rotación una vez y funciona sola: el calendario muestra quién tiene a los niños cualquier día, en las dos casas, con las vacaciones y las fechas especiales encima sin tocar el régimen. Cada entrega tiene su propia hora y su propio lugar, en cada sentido, así que no hay nada que volver a acordar un jueves por la tarde. Con un régimen que se invierte cada semana, un calendario compartido que los dos puedan ver desde su propio teléfono importa aquí más que en ningún otro.
Seis en dos semanas, tres por semana. Es el precio de que ninguna separación pase de tres noches.
Se usa sobre todo con los más pequeños y los de educación infantil, a quienes les cuestan las separaciones largas. Muchas familias pasan al 2-2-5-5 cuando el niño empieza el colegio y lleva bien cinco noches fuera.
Porque se repite la misma forma de siete noches con los progenitores intercambiados: los días que uno tuvo esta semana son los del otro la siguiente. Es lo que menos gusta de este régimen.
Sí. Cada progenitor tiene siete noches cada dos semanas y fines de semana alternos.
Ayuda mucho. Con tres entregas por semana, la distancia entre las casas y el colegio se convierte en horas de coche.
No existe un calendario perfecto, y esto es una orientación más que una norma. Lo que funciona depende de la edad de los niños, de la distancia entre las dos casas y del ritmo de trabajo de cada progenitor, y cambia a medida que crecen. Información general, no asesoramiento jurídico.