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App de coparentalidad: qué es y cómo elegirla

Una app de coparentalidad no arregla la relación entre dos padres separados. Lo que hace es sacar la logística, y las discusiones sobre la logística, de los mensajes.

Qué es una app de coparentalidad

Es una aplicación compartida entre dos padres separados para organizar la vida de un hijo que vive en dos casas: quién lo tiene cada día, quién pagó qué, qué medicación toma, qué dijo el colegio. Y, en las que están bien hechas, un canal de mensajes que queda registrado, para que lo que se dijo no dependa de la memoria de nadie.

Qué debe tener

Un calendario de custodia que los dos vean desde su propio teléfono, con el patrón de rotación, las vacaciones y los días especiales, y la hora y el lugar de cada cambio. Un registro de gastos con el recibo, quién pagó y cuánto debe el otro. La salud y el colegio del hijo en un solo sitio: dosis, citas, alergias, notas del profesor, para que no se pierdan en el cambio de casa. Mensajes que no se puedan editar ni borrar una vez enviados. Y una exportación clara, con fechas y autor, por si un abogado o un mediador la pide algún día.

Cuándo hace falta

Cuando la logística se ha convertido en el campo de batalla: cada cambio de hora es una discusión, nadie recuerda quién pagó la ortodoncia, y los mensajes de las once de la noche se contestan a las once y cinco. También cuando hay un procedimiento abierto, o puede haberlo, y conviene que lo que pase quede escrito en un sitio que ninguno de los dos pueda retocar.

Cuándo no hace falta

Si los dos os entendéis bien y un calendario compartido del teléfono os basta, no la necesitáis. Una app de coparentalidad está pensada para cuando la comunicación directa cuesta. Tampoco sustituye a un mediador, a un abogado ni a un terapeuta: organiza, no arbitra.

Lo que ninguna app puede hacer

Obligar al otro progenitor a contestar. Garantizar que un juzgado acepte un registro. Hacer que una semana con un hijo enfermo sea más corta. Conviene desconfiar de cualquiera que prometa lo contrario.

Cómo elegir una

Mira primero si funciona en tu idioma y en el del otro progenitor, y si los precios están en tu moneda. Comprueba qué pasa con tus datos y tu registro si el otro deja de pagar o se da de baja. Pregunta cómo se exporta todo, y qué aspecto tiene esa exportación. Y prueba la app un mes antes de decidir: lo que importa es si la seguís usando en la tercera semana, no en la primera.

Dónde ayuda Manon

Manon es una app de coparentalidad para cada familia con dos casas, en español, francés, inglés, alemán, italiano y portugués. Calendario, gastos, salud y colegio, un diario privado y mensajes que llegan más tranquilos y quedan registrados. Cada progenitor tiene su propia suscripción, el registro no desaparece si el otro se va, y el primer mes es gratis, sin tarjeta. Funciona en el navegador de cualquier teléfono, sin descargar nada.

Preguntas frecuentes

¿Sirven los mensajes de una app de coparentalidad como prueba ante un juzgado?

Ninguna app puede garantizarlo: es siempre el juzgado quien decide qué admite. Lo que una app puede hacer es que los mensajes no se puedan editar ni borrar una vez enviados y que se exporten con fecha, autor y numeración, que es lo que un abogado suele pedir.

¿Tienen que pagar los dos progenitores?

Depende de la app. En Manon cada progenitor tiene su propia suscripción, y el acceso de uno no depende nunca de que el otro pague o siga usándola.

¿Funciona en iPhone y Android?

Manon funciona en el navegador del teléfono, en iPhone y Android, y en el ordenador, sin descargar nada. Se puede añadir a la pantalla de inicio como una app más.

¿Cuánto cuesta una app de coparentalidad?

Las apps establecidas suelen cobrar a cada progenitor por separado, y el total de una familia puede pasar de los doscientos euros al año. Manon cuesta 5,99 € al mes o 59 € al año por progenitor, y el primer mes es gratis, sin tarjeta.

¿Y si el otro progenitor no quiere usarla?

Puedes usarla igualmente: el calendario, los gastos, el historial de salud y el diario privado funcionan para un solo progenitor. Los mensajes y el reparto de gastos necesitan a los dos.

Información general, no asesoramiento jurídico. Lo que vale como prueba lo decide siempre el juzgado.